Mantenimiento del coche a partir de 100.000 kilómetros

A partir de los 150.000 kilómetros se considera que un coche es viejo. Esto implica un coste mayor en las reparaciones. Pero, ¿qué pasa si tenemos un coche con muchos kilómetros?

Con un coche más moderno consumimos menos, pero cambiar de automóvil también contamina. Con 100.000 kilómetros las reparaciones son cada vez más frecuentes y, sobre todo, más costosas. No es lo mismo un coche con muchos kilómetros bien cuidado, que uno que haya recibido un mal cuidado. Raro sería si llegase a los 100.000 kilómetros.

Coches con muchos kilómetros

Lo importante es que un coche funcione bien, independiente de los kilómetros que tenga. Por esto, debemos prestar más atención a la mecánica del coche que a los kilómetros.

Muchos conductores reconocen que sus coches funcionan perfectamente con 100.000 kilómetros. Repararlos en talleres de confianza, tener las revisiones al día y, en general, cuidarlo muy bien son factores clave. Un coche puede ser mejor o peor, pero depende del mantenimiento del conductor que dure más o menos.

Con el paso de los kilómetros y de los años, los elementos se desgastan. Si tenemos unas ruedas, una suspensión o unos frenos gastados peores resultados tendrá el automóvil. Y, por lo tanto, habrá más riesgo de que algo falle o de tener un accidente.

Mantenimiento del coche a partir de 100.000 kilómetros

Hay elementos de responsabilidad del fabricante, como la calidad o el diseño del coche. Otros dependen del mantenimiento del conductor. Un mantenimiento adecuado, controlar los niveles de líquidos y presiones, llevar las revisiones al día son clave. Hasta la limpieza o dónde aparcamos influyen en la duración del automóvil.

• Atención con los amortiguadores. Evita los golpes contra el bordillo, no aparques sobre la acera con dos ruedas, pasa suavemente sobre los badenes. Y, sobre todo, evita caminos escarpados o mal pavimentados.

• Revisar las piezas. Las operaciones de mantenimiento y sustitución de componentes son obligatorias para que siga funcionando bien el coche.

• Limpiar el motor. Con manchas de grasa y suciedad tiene más averías y se refrigera peor.

• Cambiar el aceite en periodos advertidos por el fabricante y usar un aceite de la calidad aconsejado por él.

• Vigilar ruidos extraños, fugas de líquidos y las condiciones de los interiores. Sobre todo del asiento del conductor, el volante y los pedales.

• Atención al filtro de aire para que el motor funcione a una adecuada temperatura. El circuito de refrigeración debe estar en buen estado.

• Revisar la presión de los neumáticos y controlar su desgaste.

• Controlar la conexión de los manguitos. La goma no debe estar deteriorada para que no haya averías en el motor.

FUENTE: http://blog.pepecar.com/

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